SAN DIEGO (AP) — El gobierno de Estados Unidos llevaba una base de datos de periodistas, activistas, organizadores e “instigadores” durante una investigación a la caravana migrante del año pasado, lo que hizo enfurecer a grupos defensores de las libertades civiles y de periodistas que lo tacharon de ser una violación flagrante a la libertad de expresión.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) compiló información de decenas de personas que incluía fotos del pasaporte y de las redes sociales, fecha de nacimiento y su supuesta participación en la caravana. A algunas de las personas en la lista les fue negada la entrada a México y sus pasaportes fueron marcados.