
El atentado tuvo lugar durante la oración del viernes al mediodía en el poblado de Bir al-Abed, en el norte del Sinaí, cuando decenas de individuos armados llegaron en varios vehículos, hicieron estallar una bomba y abrieron fuego contra la gente que se encontraba en el recinto.
Tras el ataque, el gobierno de Egipto declaró tres días de luto nacional.
En sendos comunicados, António Guterres y los integrantes del Consejo de Seguridad subrayaron la urgencia de identificar y enjuiciar a los responsables del crimen.
Asimismo, enviaron sus condolencias al gobierno y pueblo egipcios y desearon la pronta recuperación de los heridos.
El Consejo de Seguridad reiteró que el terrorismo en todas sus formas es una de las principales amenazas a la paz y seguridad internacionales y conminó a todos los Estados a llevar ante la justicia a los perpetradores, organizadores y patrocinadores de esos actos.
El órgano resolutivo llamó también a los países a cooperar activamente con el gobierno de Egipto y con otras autoridades relevantes en este sentido.
El Consejo aseveró que todos los actos terroristas son injustificables independientemente de quién, cómo, dónde, cuándo y por qué se cometan.
Del mismo modo, reafirmó que todos los Estados deben combatir el terrorismo ajustándose a las leyes internacionales humanitarias, de refugiados y de derechos humanos. ONU