lunes, 24 de junio de 2019

Iraníes sufren con las sanciones de Estados Unidos

TEHERÁN, Irán (AP) — Conforme las sanciones estadounidenses a Irán se acumulan, es la persona promedio la que más sufre de las consecuencias.

Desde el artista urbano cuyo sombrero apenas tiene unas monedas, al bolso vacío de una joven que está por casarse, la falta de dinero a causa de las presiones económicas puede verse en todos lados entre los 80 millones de habitantes en Irán.

Muchos culpan al presidente estadounidense Donald Trump y sus posturas maximalistas sobre Irán, retirándose el pacto nuclear que Teherán firmó en 2015 con las potencias mundiales, e imponiendo aplastantes sanciones sobre Irán.

En las últimas semanas, Irán ha amenazado con romper el acuerdo a menos que las potencias europeas mitiguen lo que describen como la “guerra económica” de Trump. Irán también luce listo para responder a la creciente presencia militar estadounidense en la región, después de derribar un dron de Estados Unidos que, afirma, violó su espacio aéreo la semana pasada.

En respuesta, las autoridades estadounidenses han prometido nuevas sanciones.

Pero junto a Trump, muchos iraníes culpan a su propio gobierno, que ha ido de un desastre económico a otro desde la Revolución Islámica de hace 40 años.

“La guerra económica es una realidad y la gente está bajo una extrema presión”, dijo Shiva Keshavarz, una contadora de 22 años que está por casarse.

Dijo que los líderes del gobierno “siguen pidiéndonos que seamos fuertes y soportemos la presión, pero podemos escuchar cómo se nos rompen los huesos”.

Caminar frente a una casa de cambio es un dramático recordatorio de las adversidades que enfrenta la mayoría. Al momento del pacto nuclear, la moneda iraní se cambiaba a 32.000 ríales por dólar. En la actualidad, esas cifras se han disparado y un dólar supera los 130.000 ríales.

La inflación supera el 37%, según estadísticas gubernamentales. Más de 3 millones de personas, el 12% de los ciudadanos en edad laboral, están desempleados. Esa tasa se duplica entre los jóvenes con formación académica.

La depreciación y la inflación hacen que todo sea más caro — desde las frutas y vegetales hasta los neumáticos y el aceite hasta llegar a los productos más costosos, como los celulares. Un teléfono sencillo cuesta alrededor de dos meses de salario para un empleado de gobierno promedio, mientras que un iPhone llega a costar 10 meses de salario.

“Debido a que está prohibido importar los teléfonos móviles, los traficantes deben contrabandearlos a precios del dólar en el mercado negro y venderlos a un alto costo”, dijo Pouria Hassani, vendedor de celulares en Teherán. “No pueden esperar a que compremos caro y vendamos barato. Nosotros tampoco queremos perder”.

Hossein Rostami, conductor de un mototaxi y mensajero de 33 años de edad, señaló que tan solo el precio de las pastillas de freno se ha quintuplicado.

“La causa de nuestro problema es la incompetencia de las autoridades”, dijo a The Associated Press mientras otros choferes buscaban pasajeros por Teherán. “Nuestro país está lleno de riquezas”.

En eso tiene razón — Irán cuenta con la cuarta mayor reserva comprobable de crudo en el mundo y la segunda mayor reserva comprobable de gas natural, solo detrás de Rusia.

Pero bajo la campaña de máxima presión de Trump, Estados Unidos le ha quitado a Irán la capacidad de vender crudo en el mercado global y ha amenazado con sancionar a cualquier nación que les compre. El petróleo representa la tercera parte de los 80.000 millones de dólares anuales que el gobierno invierte en Irán, lo que significa que una caída en los ingresos petroleros significa recortes a los programas de bienestar social y gastos militares. AP

En esta imagen del 23 de junio de 2019, un joven trabajador jala su mercancía en el principal bazar del Teherán, Irán. (AP Foto/Ebrahim Noroozi)