Los Ángeles, 2 de junio, 2016 (AP). Un homicidio-suicidio provocó una masiva respuesta policial y sembró el temor por la presencia de un pistolero entre las decenas de miles de personas que estaban en el campus de la Universidad de California (UCLA). Ahora, el miedo ha dejado paso al dolor y muchos lamentan la muerte de un profesor que trabajaba en modelos informáticos sobre el corazón humano y que era también un padre cariñoso que entrenaba al equipo de béisbol de su hijo pequeño.
