
Pese a que se preveía que su destitución la condenaba automáticamente a la pérdida de los derechos políticos por un período de ocho años, como ocurrió en 1992 cuando Fernando Collor fue sometido a un juicio político semejante, un recurso presentado a última hora por el Partido de los Trabajadores salvó a Rousseff de la inhabilitación política.
Antes de la votación definitiva, Lewandowski advirtió que si Rousseff fuera inhabilitada no podría ni siquiera ser profesora o trabajar "en un merendero en una escuela pública", ya que la inhabilitación comprende no solo mandatos sino también cargos públicos. Ante la petición del PT, el presidente del Tribunal Supremo aceptó realizar una primera votación para decidir si la presidente sería destituida y una segunda para establecer si se la inhabilitaba para "el ejercicio de cualquier función pública por el plazo de ocho años".
Rousseff apelará
Por otro lado, el abogado de Rousseff y ex fiscal general José Eduardo Cardozo, aseguró que la ya expresidenta de Brasil apelará ante la Corte Suprema el juicio político que la sacó del cargo. Cardozo aseguró que la destitución de Rousseff era un golpe parlamentario y que la decisión del Senado ocurre en un día triste para la democracia brasileña. DW.COM | 31.08.2016