HONG KONG (Reuters) - La policía de Hong Kong disparó gases lacrimógenos en batallas callejeras contra cientos de manifestantes, algunos de los cuales irrumpieron en el Parlamento local, destruyendo cuadros y pintando grafitis en las paredes, en el aniversario del traspaso de la ciudad a las autoridades chinas en 1997.
La policía llegó en autobuses y se colocó en posición frente a cerca de un millar de manifestantes que, irritados por una ley que propone permitir las extradiciones a China, se congregó en torno al edificio del Consejo Legislativo, en el corazón del distrito financiero de la excolonia británica.




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