ATLANTA (AP) — La visita del presidente Donald Trump al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades el viernes se convirtió en una amplia defensa de la forma en que su gobierno ha manejado el brote del coronavirus, y estuvo salpicada de ajustes de cuentas, exageraciones y evocaciones de su juicio político.
Mientras los mercados financieros se desaceleran y el virus se propaga, Trump intentó una vez más aplacar la creciente preocupación que ha generado reducciones en los viajes y cancelación de eventos en todo el país. Pero el mandatario, que portaba una gorra roja de su campaña con la consigna “Mantengamos grande a Estados Unidos”, se desvió repetidas veces de su mensaje tranquilizador.

