OSAKA, Japón (AP) — Para muchos es un paria internacional, pero no es lo que uno pensaría al ver la fastuosa ceremonia de esta semana con la que recibieron al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en la cumbre G20.
Lucía muy sonriente parado al centro entre el presidente estadounidense Donald Trump y el premier japonés Shinzo Abe para una foto grupal el viernes. Intercambió una sonrisa pícara al sentarse junto al presidente ruso Vladimir Putin. Posó con el presidente sudcoreano Moon Jae-in y un grupo de niños ondeando banderas antes de una ceremonia previa para firmar acuerdos por un valor de 8.000 millones de dólares.