Tras siete décadas de antagonismo, la desconfianza planeará sobre la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong Un y el peso de la historia incidirá en las discusiones sobre el arsenal nuclear norcoreano y cuán lejos está dispuesto a ir Pyongyang para satisfacer las demandas de estadounidenses.
Washington insiste en que Corea del Norte cumpla con una desnuclearización completa, verificable e irreversible, pero Pyongyang se ha resistido a la idea de un desarme unilateral, argumentando que necesita sus armas nucleares y su programa de misiles mientras Estados Unidos y Corea del Sur sigan siendo una amenaza para su seguridad.






