Houston, 28 de octubre, 2016 (AP). No es una sorpresa que Hillary Clinton no haya apostado mucho por Texas, un estado donde no ha ganado un candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos en 40 años. Lo sorprendente es el susto que está dando a los republicanos de todos modos.
Los crecientes rumores sobre que Donald Trump pueda de verdad perder en Texas se han convertido en otra señal de alarma para la campaña del magnate, que ya lucha por conservar Utah y Arizona, otros dos estados seguros para los republicanos.



















