PARÍS (AP) — En silencio y con lágrimas en los ojos, las familias de las víctimas del peor ataque terrorista en la historia de Francia se unieron el lunes al presidente del país, Emmanuel Macron, en un homenaje a los 130 fallecidos hace dos años, cuando miembros del grupo extremista Estado Islámico atacaron la Ciudad de la Luz.
Los escenarios de la masacre estaban fuertemente protegidos, algo habitual en Francia desde el 13 de noviembre de 2015.
En el exterior del estadio nacional Stade de France, Macron y el alcalde del suburbio parisino de Saint-Denis, depositaron una corona de flores rojas, blancas y azules en recuerdo del inmigrante portugués asesinado por un suicida, la primera víctima de esa noche.


















