WASHINGTON (Reuters) - Fueron a alabar al presidente Donald Trump, no para centrarse en las polémicas en las que está envuelto.
Uno por uno, los miembros del gabinete de Trump se sentaron el lunes alrededor de la mesa y hablaron con efusividad sobre el presidente mientras él sonreía. Era la primera reunión oficial de su alto personal en la Casa Blanca.
Esas manifestaciones de adulación y esas alabanzas contrastaron con la tormenta que envuelve al presidente, que hace frente a infinidad de crisis, incluida una investigación sobre los posibles lazos entre su campaña electoral y la intromisión de Rusia en la carrera presidencial.















